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MEMORIA histórica

Memoria histórica de amenazas y desastres en Manizales

Los desastres más numerosos registrados en Manizales son los deslizamientos. Sin embargo, la ciudad sufrió dos incendios devastadores en 1925 y 1926 y aun hoy, es muy vulnerable al fuego, esencialmente en su zona central donde predomina un hábitat tradicional de bahareque. Además, existen algunos sectores inundables, principalmente a orillas de los ríos Chinchiná y Olivares, aunque las inundaciones son excepcionales. Solamente dos fenómenos de origen natural amenazan la ciudad en su conjunto: los sismos y las lluvias de cenizas. En caso de erupción, las cenizas (única manifestación volcánica que puede afectar a Manizales en la actualidad) que provienen del volcán Nevado del Ruiz, pueden recubrir la ciudad sobre todo por efecto de los vientos alisios. La última caída de cenizas sobre la ciudad ocurrió el 1º de septiembre de 1989 (Abramovsky, 1990) (Chardon, 2001).


Años 1843 - 1899

Actividad Volcánica

Las tribus indígenas que habitaban la región, le dieron el nombre al Nevado del Ruíz de Cumanday al volcán nevado, que significa Banco Hermoso; mientras que otros lo llamaron Tama que significa Padre Mayor o Grande. De este volcán ya se conocía su actividad desde por lo menos 1547, año en el cual se relata que Cieza de León identifica en lo que él llamó la sierra Nevada que es la Cordillera Grande de los Andes, una montaña que en los días despejados, se veía desde la población de Cartago, que emanaba gran cantidad de humo. Otro relato indica, aunque sin precisar fecha, que debido a la actividad volcánica, el Cumanday se fue encima a las tribus indígenas de la región, sepultando a por lo menos 636 indígenas de la tribu Los Gualies. El domingo 12 de Marzo 1592, el volcán hizo una fuerte erupción la cual generó gran cantidad de ceniza y otros piroclastos de mayor tamaño, que cubrieron una extensión considerable, alcanzando la población de Toro en el departamento del Valle del Cauca, arrasando con cultivos de todo tipo, dejando el ganado sin que comer en muchos días. En las vecindades del volcán, las transformaciones morfológicas del edificio volcánico fueron significativas, pues se definieron nuevos nacimientos de los ríos Gualí y Lagunillas, corrientes en las cuales el efecto de esta erupción ocasionó la muerte de todos los peces, al generarse una serie de torrentes de características turbias y mal olientes. En esta oportunidad se generaron flujos de lodo por los causes de los ríos Gualí y Lagunillas, arrasando todo a su paso. La actividad volcánica se continuaba registrando en 1695 y era tal su actividad que se conocía como un espantoso volcán de fuego. En 1805, existen datos de una fuerte erupción de ceniza que generó la oscuridad absoluta del firmamento y una fuerte lluvia de ceniza que según los relatos, llegó a tener un espesor de 25 cm. En 1845 se presentó otra fuerte erupción volcánica, la cual generó una gran avalancha por el río Lagunillas y que sepultó la población de Armero; se registraron más de mil muertos ahogados por el lodo, encima de los techos de algunas viviendas semisepultadas y otros encaramados en los árboles que murieron al parecer por el hambre, deshidratación y enfermedades.

En Cerro Bravo, aunque no hay registro de actividad histórica relacionada con este volcán, dataciones en sus productos más recientes han arrojado edades de 600 a 200 años A.P. Por esta razón, además de la presencia de fuentes y su actividad sísmica volcánica, se le considera un volcán activo. Para su historia más reciente (últimos 10.000 años), los productos asociados a este volcán son predominantemente de tipo piroclástico para su historia más reciente, incluyendo entre ellos depósitos de ceniza y pómez, de ceniza y bloques de producto de explosión de domos y colapso de lavas, oleadas piroclásticas, piroclastos de caída plinianos y proyectiles balísticos; en los alrededores del volcán se encuentran depósitos de flujos de lava que no superan los 5 Km de longitud y en los causes de los ríos que nacen en el se encuentran remanentes de flujos de lodo. Es uno de los volcanes en Colombia con mayor actividad de tipo explosivo. En la primera versión del mapa preliminar de amenaza volcánica, se delimitan zonas que pueden ser afectadas, en una futura erupción del Cerro Bravo, por flujos piroclásticos, piroclastos de caída en un radio de 20 - 30 Km, flujos de lava, flujos de lodo y emisión de gases.

Actividad Sísmica

Los primeros sismos que se sintieron en la ciudad, datan de los años 1843, exactamente el mes de julio, fecha en la cual llegaron los primeros expedicionarios a la región. Dicha actividad sísmica la relacionaron en el Nevado del Ruíz, el cual estaba en actividad pues detectaron fuertes bramidos del interior del macizo. Efectivamente, dos años después se verificaría una de las varias erupciones del Nevado del Ruíz, la cual se manifestó con una fuerte actividad sísmica que se registró en la región e incluso en Santafé de Bogotá. Hacia 1850, exactamente el 1º de enero a las 7:00 a.m., ocurrió un fuerte terremoto que aunque no reportó daños en la naciente población de Manizales, si asustó a las gentes que por ese entonces se estimaban en unos 900 habitantes.

Posteriormente, en 1868 el 16 de octubre se registra un fuerte sismo el cual no se reportó al poblado y se identificó como epicentro la población de La Victoria en el departamento del Valle del Cauca. Al año siguiente, el 4 de octubre a las 3:00 p.m., se sintieron algunos sismos que correspondían a la erupción del volcán Puracé, la cual genera intensos movimientos telúricos, registrados también en el centro del país. Exactamente a los 25 años de fundada la ciudad, el 18 de mayo de 1875 a las 11:43 a.m., se registró un violentísimo terremoto que destruyó la ciudad de Cúcuta, el cual afecto seriamente a Manizales averiando significativamente muchas casas y deterioro notable en la iglesia principal y causando pánico a los habitantes; la intensidad del terremoto fue tal que se ha catalogado como uno de los fuertemente sentidos en el país. Pocos días atrás, se habían percibido las réplicas de este terremoto, durante los días 15 y 16 de mayo de ese año. El 9 de febrero de 1878 se siente un fuerte terremoto con epicentro en Manizales, el cual causa averías en 57 casas, numerosos damnificados y pérdidas estimadas en US$ 100.000. Gran parte de los moradores evacuaron las viviendas y se ordenó la demolición del frente de la iglesia. Siete meses después se siente un nuevo terremoto, el 9 de septiembre del mismo año, y para lo cual se conforman nuevas comisiones evaluadoras de daños y de apoyo solidario a la comunidad afectada. El 5 de noviembre de 1884 a las 11:45 p.m., se dio un fuerte terremoto que causó daños intensos en la mayor parte de las edificaciones del poblado, afectando de manera apreciable la catedral teniendo que ser demolida. A principios de mayo de 1886 a las 2:00 p.m., sucedió otro movimiento sísmico que su duración se estimó de tres minutos, bastante intenso y causó fuertes agrietamientos en las viviendas pero sin causar su destrucción.

(Textos tomados de Londoño, J., 1998).
     
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